Un mal día decides sentarte a jugar en la mesa del amor, ya habías pasado por delante otras veces, pero hoy te sientes distinta, piensas que va a ser diferente. Te sientas en la mesa, pones tus fichas y recuerdas la sensación de otras veces, que perdiste. Sientes frío y vértigo, pero sigues adelante, comienzas ganando, la gente empieza a mirarte y adquieres seguridad, piensas que esta va a ser tu oportunidad, ya te iba tocando.
La noche avanza y de repente, un revés dela suerte te acecha, justo cuando has decidido jugarte lo que tenias y lo que habías ganado a una carta. Puede parecer temerario pero incluso hoy reconoces que la carta se merecía esa apuesta, el caso es que el crupier saca la carta y efectivamente has perdido todo otra vez. Te quedas congelado, un calor invade todo tu cuerpo, sientes que te estas poniendo roja, son unos segundos pero parecen horas, entonces te levantas, desempolvas tu mejor sonrisa y le estrechas la mano al crupier cuando te dice lo siento tu respondes "no importa nada" y te vas poco a poco.
Han pasado dos años desde entonces, cuando paso por una mesa de juego, me hago la distraída buscando canciones en mi blackberry y ensayo una sonrisa.
¿A quién quiero engañar?.

No hay comentarios:
Publicar un comentario